miércoles, 30 de enero de 2008

Vivir

El arte de inventarme una seguridad distinta cada día.
Mi inocencia para creerla.
Mi hipocresía de convencerme.
El malestar que causa la brutal honestidad de mi conciencia...
De mi propia existencia.
Mis intrincados laberintos.
Mi agobiante y cansadora humanidad.
Mi verdad más directa
La depresión como exuberancia de sentimiento, no de dolor.
Regocijo en la más absoluta tristeza.
Mi hipersensibilidad ante la vida...
Ser catadores de sensaciones,
coleccionar sabores,
guardar,
explorar,
explotar,
volver,
irse,
elegir,
confundir,
despertar todos los días,
ser feliz...
Exigencia.
Me abruma.
Y es cuando mas agradezco estar viva.